Cómo ser un buen orador o locutor

Cuando tenemos que hablar en público, nos preguntamos ¿Cómo ser un buen orador? Ser buen orador no se consigue de la noche a la mañana, sino que es el resultado de disciplina y entrenamiento constante, lo cual incluye respiración, ejercicios físicos, cuidados personales y un punto muy importante: leer en voz alta. La persona que tiene el hábito de leer unos minutos diarios en voz alta -de 5 a 15 minutos al día, en seis meses consigue sorprendentes resultados en su conocimiento general y su voz comienza a fortificarse, proyectándose con mayor claridad en los oídos de las personas que la rodean. A continuación, presento algunos elementos que se deben tener en cuenta para llegar a ser un buen locutor u orador. PRONUNCIACIÓN Significa emitir y articular sonidos para hablar. La buena pronunciación se logra articulando perfectamente y esforzándonos por tener una dicción impecable. Para lograr lo anterior, existen algunos ejercicios individuales que pueden ayudarnos, los cuales presento a continuación: Mover los labios en todas direcciones (izquierda, derecha, abajo, arriba, adentro, afuera) de manera exagerada. Pronunciar las siguientes sílabas, abriendo la boca y moviendo los labios: pa – pe – pi – po – pu  / pu – po – pi – pe – pa. Abrir la boca y sacar la lengua para a continuación, moverla hacia todas las direcciones repetidamente.  De manera clara, pronunciar: la – le – li – lo – lu / lu – lo – li – le – la. Aflojar y relajar la mandíbula por unos momentos, sin hacer algo en particular. Abrir la mandíbula lo más posible, para estimular su movimiento máximo. Usando una correcta respiración, pronunciar: laaaa – leeee – liiii – loooo – luuuu, alargando las vocales tanto como sea posible, con la mandíbula relajada. Los anteriores ejercicios pueden corregir problemas de pronunciación, lo cual es muy importante para dar claridad a nuestra voz. Deben ser practicados con constancia y dedicación, incluyéndolos a nuestra rutina diaria de ejercicios personalizada. PAUSAS Las pausas son de un valor incalculable, especialmente en los puntos y al cambiar de idea, tanto al leer como al hablar, puesto que ayudan a comprender y dar énfasis a lo que comunicamos. Los beneficios de un adecuado manejos de las pausas son: Nos permiten respirar con el diafragma. Demostramos nuestra confianza al expresarnos. Creando una expectativa, lo cual nos ayuda a manejar la situación. Un buen orador o locutor sabe exactamente cuando y cómo hacer una pausa, pues sabe que el mejor comunicador no es quien se expresa o lee más rápido, sino el que lo hace claramente y utiliza las pausas a su favor.